
Ya he hablado un poco de esto antes, en una entrada que titulé Salud.
Pero hoy quiero seguir quejándome. Y hoy me quejo de esos (escritores o contadores), que se creen llenos de buena voluntad e iluminación y se erigen nuestros gurúes. Y nos llenan de moralejas y nos pervierten los cuentos...
La moraleja es la prostitución del cuento.
Déjennos... Queremos el cuento. Queremos leerlo y hacerlo nuestro. Queremos llevarlo a nuestra experiencia y sentirnos felices de habernos encontrado con él. No nos lo chafen... por favor.