Trabajo

Soy cuentacuentos.
Eso no es un trabajo, otra parte de mí tiene que trabajar de verdad, aunque eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión...

No soportaría que contar cuentos fuera un trabajo.

Voy a compartir con vosotros un párrafo de El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad:

No, no me gusta el trabajo. Prefiero ser perezoso y pensar en las bellas cosas que pueden hacerse. No me gusta el trabajo, a ningún hombre le gusta, pero me gusta lo que hay en el trabajo, la ocasión de encontrarse a sí mismo. La propia realidad, eso que sólo uno conoce y no los demás, que ningún otro hombre puede conocer. Ellos sólo pueden ver el espectáculo, y nunca pueden decir lo que realmente significa.

Yo, Ensimismari, la cuentacuentos, soy perezosa. Mi misión cuentacuentística es serlo, y pararme a contemplar y a compartir esos ámbitos extraordinarios de los que ya he hablado y que son los cuentos. Arrastraros, si os dejáis, a esa pereza del no trabajar y ocuparse en otras cosas más hermosas y también necesarias.

Pero hay otra parte de mí, os lo confieso, que no es Ensimismari (aunque en este blog no quisiera que hablara mucho esa parte, ahora es necesario) y que trabaja (tampoco le gusta, no os vayáis a creer) y valora esos momentos que todos los trabajos tienen de mecánico, de ya aprendido, de monótono... que son aquellos en que, como Conrad sabía, uno entra en sí mismo y llega a lugares que le son exclusivos.

Estos momentos son oro para cualquier cuentacuentos.

Estos momentos son los que hacen posible que, al entrar uno en contacto con un cuento, con un personaje, una situación, una emoción, la descripción casi táctil de una brisa, diga Sí... ¡Qué placer!, qué mavavillosa identificación, qué, de repente, no sentirse solo, ¡cuánta alegría!.

Se necesitan quizá el trabajo y la rutina para mirar hacia dentro.
Se necesita la pereza para salir de esa rutina y entrar en lo extraordinario.
Y se necesitan las dos cosas para que lo ordinario y lo extraordinario confluyan y que todo, de golpe y porrazo, tenga sentido y... Toda esa felicidad.

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