Otro

Mentiroso compulsivo mata a un obispo en Roma:

De la película Noche en la Tierra, de Jim Jarmusch.
Está en tres partes y dura poco menos de media hora. Os recomiendo que os toméis ese tiempo y lo disfrutéis. Merece la pena.
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¿No os parece un cuentacuentos genial?

No sé qué decir, con la película es más que suficiente.

Miente y se pilla a sí mismo: me encanta cuando dice que ya no come carne por lo de la oveja, y que tampoco come verdura por lo de la calabaza, y se da cuenta de la barbaridad que acaba de decir y añade "en realidad yo apenas como".

En parte se cree lo que está contando, y eso forma parte del juego. La mentira se vuelve verdad dentro de su propio ámbito. Eso es lo que nos hace participar de la historia y disfrutarla.

7 comentarios:

  1. Enhorabuena por tu blog.
    No conocía la película. Me ha gustado la escena. Creo que el taxista empieza burlándose del cura. Lo hace desde el primer momento, cuando juega con él al gato y al ratón rodeando el obelisco. Lo hace luego llamándole obispo, y fumando, y contándole una historia para escandalizarle. Pero se la acaba creyendo. Al final, desesperado, piensa que su hermano se va a enterar de todo.
    Muy buena.

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  2. Hola. Lo de Musgaño es la cáscara del caracol. Soy Jaime. He empezado recientemente un blog, y de momento todo me resulta muy estimulante. Aunque ahora no aparezca voy a poner mi nombre y apellidos en los datos personales .Creo que aparezco como seguidor del blog No todo es vigilia la de los ojos abiertos, de Terciopeluda. A partir de él he visto los tuyos. Este me interesa particularmente, puesto que la cacharrería, la artesanía y la orfebrería verbal son una atmósfera muy grata.
    La película,o el corto, están muy bien. Los sacerdotes suponen un apetitoso público cautivo, gracias al sacramento, o la coartada, de la confesión. Qué delicia la confesión, digno rival del psicoanálisis, que predomina allí donde no existe este rito (culturas judía o protestante). Todo el relato de sus pecados le va subyugando. La trama de historias se deshace en un franco y la vez cínico deleite. La cultura tradicional católica asume el pecado como seducción, necesaria para afirmar el libre albedrío de aceptarlo o rechazarlo. La confesión, en lugar de convertirse en una expiación acaba siendo una nueva coartada, y de esta forma uno no termina nunca de confesarse.
    La voluptuosidad afecta al mismo confesor, quien se representa como obispo. Mientras, el presunto le recuerda varias veces que no lo es, pero al Benini taxista le da igual. Pero el final no se ajusta a los

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  3. Ay, Musgaño, que se ha quedado el comentario a medias...
    Intrigada me dejas.

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  4. Sin embargo, creo que el final difiere de la rutinaria absolución, sumidero de la ristra de pecados. El público, el oidor, muere. Me he acordado de la novela de Enrique Vila- Matas, La asesina ilustrada, en la que se advierte al lector de su propia muerte antes del fin de la novela. El taxista huye despavorido, tomándose como autor de la muerte del clérigo. Incluso le cierra los ojos para que parezca dormido y poniéndole sus gafas de sol, jugando a la emulación hasta el último instante. Aunque la pose final del pseudoobispo la determine el azar cuando el cuerpo de repantinga y acaba figurando más de borracho que de soñoliento.

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  5. ¿Es una película? Yo pensaba que era un corto que termiba tal cual lo has puesto. Jaajajaj

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  6. En realidad es uno de los cinco cortos que componen una película. Son cinco historias que ocurren la misma noche, cada una en un taxi y en una ciudad diferente: Los Ángeles, Nueva York, Paris, Roma y Helsinki.

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  7. Ingenioso. De ahí el título: "Noche en la tierra". Ya entiendo la serie de relojes del primer plano. Lástima que por la diferencia horaria no sean historias simultáneas. La simultaneidad es muy seductora: qué pasa en el mismo instante en puntos tan alejados.

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